MORELIA, MICHOACÁN a 5 de julio del 2026. – Cuando un terremoto de gran magnitud sacude alguna parte del mundo, suele existir una duda colectiva: ¿está temblando más que antes? La respuesta científica es no. Nuestro planeta está en constante movimiento y todos los días ocurren sismos. Sin embargo, la atención mediática y la inmediatez de las noticias suelen distorsionar nuestra percepción, haciéndonos creer que el peligro aumentó, incluso cuando los eventos ocurren a miles de kilómetros.
Para entender cómo se comporta la Tierra y romper algunos mitos de la sismicidad, la Dra. Ericka Alinne Solano Hernández, especialista y profesora de la Licenciatura en Geociencias de la Escuela Nacional Estudios Superiores (ENES) Morelia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó sobre estos fenómenos que han acaparado las portadas globales en los últimos días y que nos hacen recordar que la información y la prevención son la mejor herramienta para hacerle frente a este tipo de eventos naturales.
El caso más reciente, y que tomó relevancia internacional, fue lo que ocurrió en Venezuela que fue el escenario de un fenómeno sismológico importante: dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurrieron en un lapso de menos de 40 segundos. En la sismología, esto se conoce como un «doblete».
Debido a la extrema cercanía en el tiempo y el espacio, la población en las ciudades de Guaira y Caracas —fuertemente afectadas a pesar de estar a más de 100 kilómetros del epicentro— percibió ambos movimientos como si fueran un solo gran sismo de larga duración.
«La región noroccidental de Venezuela yace en una compleja zona donde interactúan tres placas tectónicas. Se estima que el primer sismo disparó al segundo», explica la Dra. Solano.
A esto se suma, además, algo que la especialista señaló como un reto crítico: Venezuela cuenta con poca instrumentación sismológica, lo que complica obtener certezas inmediatas sobre la localización precisa y la fuente de cada evento hasta que no se analicen los datos de campo.
La Dra. Solano aclara que los dobletes no son fenómenos atípicos, aunque sí son menos frecuentes que el clásico esquema de un sismo principal seguido de réplicas más pequeñas. La historia cuenta con ejemplos claros:
· Turquía (2023): Sufrió un doblete devastador de magnitudes 7.8 y 7.5 con apenas nueve horas de diferencia.
· México (1982): La región de Ometepec, Guerrero, experimentó un doblete con cinco horas de diferencia.
Las placas tectónicas flotan e interactúan de manera similar a «corchos sobre el agua», moviéndose a velocidades muy lentas (de 5 a 10 centímetros al año). Al atorarse lateralmente o por subducción, acumulan una energía inmensa que, al liberarse súbitamente —como un trapo atorado bajo una puerta que se jala con fuerza—, provoca el sismo. Como se mueven despacio, estos eventos destructivos no ocurren todo el tiempo en el mismo lugar, sino repartidos por el mundo; por lo que Michoacán, y por lo tanto México, no están exentos de este tipo de eventos.
Dado que la ciencia y la tecnología actual no pueden predecir cuándo ni dónde ocurrirá un sismo, la única defensa real para un país sísmico como México es la prevención activa. La experta de la UNAM Campus Morelia enfatizó que la población expuesta a estos peligros debe pasar de la preocupación a la preparación mediante acciones concretas:
· Establecer un Plan de Emergencia Familiar: Acordar previamente un punto de encuentro seguro con la familia en caso de que las redes de comunicación colapsen.
· Tener lista la Mochila de Emergencia: Un elemento que debe contener indispensables como:
· Agua embotellada y comida enlatada.
· Medicamentos básicos, linterna, radio de pilas y baterías de repuesto.
· Un silbato (para rescate o localización).
· Una batería portátil (powerbank) cargada para el celular.
· Documentos importantes guardados en una bolsa de plástico, o respaldados digitalmente en un dispositivo USB.
· Alimento y provisiones si se tienen mascotas.
La sismicidad es una constante del planeta. Entenderla a través de la ciencia nos aleja del pánico y nos acerca a una cultura de resiliencia donde la prevención salva vidas.
