La senadora habla de su tierra, de la gente que la sostiene y del trabajo que hace desde el Senado para defenderla.
En una entrevista con este medio, la senadora Imelda Sanmiguel habla de Nuevo Laredo como habla alguien que nació aquí, que estudió arquitectura para construir y que conoce las calles de la ciudad porque las recorrió como servidora pública antes de llegar al Senado. «Nuevo Laredo es una ciudad que se levanta antes que el sol. Aquí todo se gana a pulso», dice.
Para la legisladora, esa forma de ser es el punto de partida de todo lo demás. «Aquí está el trailero que pasa doce horas en la fila del puente, la señora que abre su negocio a las seis de la mañana, la obrera que entra a la maquila con cuarenta y cinco grados encima. Esa gente no pide favores, trabaja de frente. Por eso digo que Nuevo Laredo no se agacha.»
Sanmiguel insiste en que el reconocimiento a la ciudad tiene que dejar de ser solo de palabra. Recuerda que la aduana de Nuevo Laredo es la que más recauda en el país: casi 49 mil millones de pesos solo entre enero y marzo de este año, alrededor de 544 millones diarios. «Nuevo Laredo le da muchísimo a México. Lo justo es que eso se vea en la vida de la gente que lo hace posible.»
Cuando habla del futuro, lo baja a lo concreto: «El futuro de Nuevo Laredo no se construye en un escritorio en la Ciudad de México. Se construye en cada colonia y en cada casa donde hay una familia que sabe que merece vivir mejor y que trabaja todos los días para lograrlo.»
Ese es, explica, el sentido de su trabajo legislativo. Desde el Senado ha propuesto garantizar el presupuesto para que los hospitales funcionen y las medicinas lleguen, recuperar un órgano autónomo de transparencia y castigar con más fuerza el feminicidio. También votó en contra de la reforma judicial y de la Miscelánea Fiscal, por considerar que afectaban a las familias. «Cada voto lo doy pensando en mi gente. Mi trabajo es defender a mi tierra donde se toman las decisiones.»
Sobre su ritmo de trabajo, reconoce que el Senado le exige viajar constantemente. «Hay madrugadas en que salgo rumbo a la Ciudad de México y mi hija todavía está dormida. Lo hago porque quiero que ella, y todos los niños de esta ciudad, crezcan en un Nuevo Laredo mejor del que nos tocó.»
Al cerrar la conversación, la senadora vuelve al punto de partida: «Nuevo Laredo ya demostró de qué está hecho. Lo que sigue es que cada familia sienta que ese esfuerzo vale la pena. Por eso voy a seguir levantando la voz por mi tierra, porque juntos estamos construyendo un nuevo futuro para Nuevo Laredo.»


