La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, calificó de «entreguista y traidor» al dirigente nacional del PRI, Alejandro «Alito» Moreno Cárdenas. La mandataria criticó severamente las denuncias y gestiones de relaciones públicas que el líder tricolor ha promovido ante el gobierno de Estados Unidos en contra de la administración federal.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum equiparó las acciones de Moreno con los pasajes históricos del siglo XIX, cuando los sectores conservadores acudieron a Europa para buscar a un monarca extranjero que gobernara el país. «Ir a Washington a pedir la intervención en asuntos de México es el nivel más bajo, hasta da risa», sentenció la titular del Ejecutivo.
La confrontación escaló tras revelarse que el priista solicitó formalmente al Departamento de Estado de EE. UU. el retiro de visas para consejeros electorales mexicanos. Ante esto, la presidenta afirmó que estas giras internacionales evidencian que la oposición se ha quedado sola en el territorio nacional y carece de respaldo popular, por lo que optan por buscar validación en el extranjero en lugar de convencer a la ciudadanía.
En el plano administrativo, Sheinbaum Pardo lanzó un llamado al Instituto Nacional Electoral (INE) para que fiscalice y revise la legalidad del financiamiento, así como los contratos que la dirigencia del PRI mantiene con consultores políticos norteamericanos.
Por otra parte, al ser cuestionada sobre las recientes detenciones de exfuncionarios vinculados al círculo cercano de Moreno en Campeche —acusados de presunto peculado y desvío de recursos a través de empresas fantasma—, la mandataria marcó una línea clara de separación.
Sheinbaum aseguró que el posible juicio de desafuero y las carpetas de investigación competen de manera exclusiva a la Fiscalía General del Estado de Campeche y al Poder Legislativo. Con ello, descartó que exista una persecución política desde la Presidencia, enfatizando que se trata de asuntos estrictamente judiciales y parlamentarios.


