Durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un enérgico mensaje de unidad interna y rechazó de forma categórica cualquier fractura o tensión dentro de su administración y del movimiento de la Cuarta Transformación.
“Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”, sentenció de manera firme la mandataria ante gobernadores, miembros de su gabinete e invitados especiales, atajando los rumores sobre presuntos desacuerdos en su equipo de trabajo.
El pronunciamiento de la jefa del Ejecutivo federal ocurre tras meses marcados por una intensa agenda pública y diversas controversias mediáticas. Entre los temas recientes que han generado debate se encuentran la situación de seguridad en Sinaloa bajo la gestión de Rubén Rocha Moya, los señalamientos de evasión y «huachicol» fiscal, los cuestionamientos hacia la figura de Andy López Beltrán, así como las constantes presiones de carácter diplomático provenientes de los Estados Unidos.
Ante este panorama, Sheinbaum insistió en que la prioridad absoluta de su administración sigue siendo la defensa y la dignidad del pueblo de México, descartando que los factores externos logren debilitar la cohesión de su proyecto político.
Llamado a la austeridad
En la recta final de su mensaje, la presidenta recordó a los servidores públicos que los pilares del movimiento deben mantenerse intactos. Exigió a su equipo actuar con total responsabilidad, sencillez y austeridad republicana, advirtiendo que bajo ninguna circunstancia se permitirá el regreso de los antiguos lujos y privilegios gubernamentales.


